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BUENOS AIRES: Experimento con hojas y líquenes para la conservación preventiva del patrimonio cultural frente a la contaminación vehicular
Un equipo de científicos italianos y argentinos llevó adelante un estudio innovador para evaluar la contaminación del aire por partículas metálicas de origen vehicular en espacios cerrados de alto valor patrimonial de la Ciudad de Buenos Aires.
Un equipo de científicos italianos y argentinos llevó adelante un estudio innovador para evaluar la contaminación del aire por partículas metálicas de origen vehicular en espacios cerrados de alto valor patrimonial de la Ciudad de Buenos Aires. La investigación se desarrolló en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, ambos ubicados en zonas de alta circulación vehicular. El trabajo combinó técnicas de biomonitoreo químico y magnético mediante el uso de líquenes trasplantados y hojas de árboles urbanos como sensores naturales de contaminación. Se utilizaron dos especies vegetales muy comunes en la ciudad: Fraxinus americana y Jacaranda mimosifolia. El objetivo fue medir la acumulación de elementos químicos potencialmente tóxicos, en particular metales pesados provenientes del desgaste de frenos de automóviles. El estudio fue publicado en la revista Science of the Total Environment bajo el título "Magnetic and chemical biomonitoring with lichens and vascular plants for the preservation of cultural heritage: A case study at two museums in a megacity (Buenos Aires, Argentina)". Forma parte del proyecto internacional CHIOMA (Cultural Heritage Investigations and Observations: a Multidisciplinary Approach), que destaca el rol de los árboles urbanos en la protección ambiental. Uno de los principales hallazgos fue que el jacarandá, árbol icónico de Buenos Aires, demostró ser especialmente eficiente en la retención de partículas contaminantes, lo que refuerza su valor como barrera natural contra la polución. Además, se confirmó la sensibilidad de los líquenes como bioindicadores altamente eficaces para detectar metales presentes en el aire. Desde Argentina, participó en esta investigación el Grupo de Magnetismo Ambiental del CIFICEN, junto con el Centro de Estudios sobre Patrimonios y Ambiente de la Universidad Nacional de San Martín. Su aporte fue clave en el desarrollo de las técnicas magnéticas aplicadas al análisis de los bioindicadores. Este trabajo pionero muestra cómo la ciencia puede contribuir a preservar el patrimonio cultural y otros espacios en ciudades con mucha contaminación. Además, resalta el valor de la vegetación urbana, no sólo como parte del paisaje, sino porque ayuda a mitigar la contaminación del aire.
